Adaptar la comunicación de buenas prácticas a todos los actores

Uno de los retos más importantes de la comunicación de buenas acciones que llevan a cabo tanto empresas como entidades públicas, es la de hacer partícipe a los actores principales que van a verse afectados por la campaña o acción que están diseñando o van a lanzar. Para ello, es fundamental una buena estrategia de comunicación. Más allá de balances anuales y resultados de las organizaciones, hay que trazar buenas acciones de comunicación directa con el entorno de la acción.

Hay que adaptar la comunicación a los que se van a comunicar directamente de la campaña o acción de sostenibilidad. Hay que acercar la empresa a la sociedad desde la comunicación directa.

¿Es importante que las personas que van a verse afectadas por la acción la conozcan y se involucren de forma natural? Claro. Cada campaña o actuación que comunica la sostenibilidad y solidaridad de nuestras acciones, tiene un marcado carácter social y por eso hay que adaptar la comunicación a los protagonistas.

Cambiar el vocabulario. Entender quién es el lector. Adaptar la empresa a la acción. Y ahí, de nuevo, radica la importancia de la formación en RSC desde su base.

Aquí no hablamos de cómo comunicar un balance de resultados, un análisis anual o un retorno concreto. Hablamos de cómo adaptar el nivel de comunicación a cada acción. Para ello, la RSC tiene que estar establecida como una de las bases estratégicas de la corporación. Con todos los responsables teniendo en cuenta sus comportamientos pensando en aportar a la sociedad, debería ser más fácil adaptar la comunicación.


Pongamos un ejemplo simple: una frutería de barrio lleva a cabo una pequeña campaña en la que regala una pieza de fruta a cada niño que sale del colegio para merendar, ¿cuál sería la mejor manera de comunicar esta acción?

En realidad, en este tipo de campañas directas, no son tan importantes los canales principales (redes sociales, medios de comunicación…). Si la frutería comunicara directamente en la puerta del colegio, con el centro escolar y los profesores directamente sería un canal mucho más eficaz.

Si además involucramos al colegio y a sus profesores, y el profesor de educación física, por ejemplo, les habla con sus alumnos de lo importante que es la alimentación equilibrada y el consumo de fruta y verdura durante varias semanas; después la acción concreta donde la frutería haga entrega en el propio colegio de varias piezas adquiere un mayor sentido y hace participes a los actores clave del entorno de la frutería en la propia campaña.

Un éxito con muy pocos recursos. Un éxito de la comunicación. Por eso es importante elegir qué y cómo comunicar, pensando no en las estrategias de la empresa, sino en los recursos de los actores que se beneficiarán de la acción.


Quizá ha llegado el momento de darle una vuelta de tuerca a la comunicación de buenas prácticas que ha iniciado todo un proceso de gamificación en el que el videoujuego puede y debe jugar un papel protagonista.

No es cuestión de dedicar más recursos, sino de dedicarlos bien.

Entrada original publicada en: http://diarioresponsable.com/

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